Dame lo que necesito, no lo que quiero...

Cuando somos padres, todos sin excepción QUEREMOS, soñamos y esperamos que nuestros hijos sean “felices”, sanos y logren ser exitosos y autónomos en su vida.  Qué padre no desea evitarle sufrimiento a su hijo? Incluso, en mi caso, he experimentado el deseo de “quitarles” una enfermedad o malestar a mis hijos para sentirlo yo…. Hasta allá llegamos por nuestros hijos…  ¡Nos quitamos el pan de la boca!, Diría mi mamá.

 

Es el ideal que cualquier niño despierte en sus padres un deseo de entrega absoluta; la cuestión está en ¿qué entendemos por entrega?, ¿qué es lo que realmente les damos en esa entrega?... ¿cosas?,¿ tiempo?,  ¿atención? ¿escucha?.

 

Todos QUEREMOS y trabajamos “duro” para que nuestros hijos  tengan ¡todo!. Yo pregunto: ¿tengan qué?.

 

Los padres de hoy en día tienen claro y reconocen que “ESO” que reciben sus hijos los primeros años de vida, en su infancia, determina du vida:  su manera de relacionarse, la seguridad en si mismos, su autoestima, su capacidad de resolver problemas, su iniciativa, en últimas, la manera como van a abordar su vida.

 

Así pues, vale la pena detenernosun minuto a pensar qué es “ESO” que debo ofrecerles, no sin antes preguntarnos si “ESO” es lo que queremos nosotros, o es lo que necesitan nuestros hijos…

 

ESO, para mi, se llama Amor. Pero el amor en el que trascendemos a nuestros deseos y a los de ellos, el amor que a veces pone límites y dice que no. El amor que reconoce las habilidades y edad del otro para dejarlo ser. El amor que puede ver la grandiosidad y las posibilidades del otro y le permite desplegarlas.

 

Miles de preguntas y oportunidades aparecen en la vida diaria para AMAR y formar a nuestros hijos: ¿dónde duerme? (en su cama o con mamá y papá), ¿dónde y qué comen?, ¿cómo pongo normas y límites?, además, ¿cuáles normas y límites?, ¿cuánto tiempo debo jugar con ellos y a qué debo jugar con ellos?, ¿cómo debo mostrarles que se “equivocaron”?, ¿como enseño a dejar su pañal?.

 

Ahora bien,  cada una de estos “momentos claves” de crecimiento se pueden abordar de dos maneras: desde lo que mi hijo quiere o desde lo que mi hijo necesita.  Aveces el camino coincide pero frecuentemente no.

 

La respuesta a estos interrogantes  es muy simple, y tiene que ver con el SENTIDO.  Cada cosa que hacemos, decidimos o permitimos como padres es movido por una emoción, (Culpa, felicidad, tristeza, miedo, rabia) o por un sentimiento (ilusión, esperanza, angustia,) que nos muestra qué es VALIOSO, y qué tiene SENTIDO para nosotros como familia. Y CADA cosa que hagamos, demos o permitamos a nuestros hijos va a tener una consecuencia y un aprendizaje. Si mi hijo(a) ya puede caminar (pues tiene 3 años) y para que no se canse, o por comodidad, lo llevo en coche en un trayecto corto, le doy lo que quiere… pero seguramente (para su desarrollo y su auto-concepto) necesita caminar!. Si la elección es el coche, entenderá rápidamente que no se espera de él que sea capaz de hacerlo.   Si mi hijo “decide” porque quiere,  no ponerse el cinturón de seguridad, le estamos dando gusto!. Pero, ¿cuál podría ser la consecuencia?.  Cual es el SENTIDO de poner el cinturón, o dejarlo caminar?. Lo que sucede es que no es tan agradable “discutir” o negociar con nuestros hijos condiciones o acuerdos de convivencia,  pero esa es nuestra TAREA y debemos asumirla.  La disculpa de que los padres no tienen un manual de crianza o que nadie les enseñó a ser padres, se agrava cuandovemos que realmente los que no nacen aprendidos son los niños… por lo tanto somos los adultos los responsables de las consecuencias de las primeras experiencias de vida de los niños(as).

 

“No es tan grave”, “no pasa nada”, “están chiquitos”, “son para consentirlos” “no tengo tiempo…”, son muchas veces los argumentos para permitir una zona permanente de confort, para no afrontar un momento de aprendizaje. ¡Y puede ser verdad!. Pero son argumentos “amorosos” y generosos si nos anticipamos a las consecuencias de la decisión que estamos tomando.

 

Para otros cuidadores, o quienes rodean a nuestros hijos siempre será  mas  fácil “tener a el chiquito contento”, y aunque en esa función de colaboración el reto es el mismo (lo que quiere el niño o lo que necesita); en estos casos a veces es  muy difícil desprenderse del QUERER del adulto.

 

Tener un hijo es emprender un viaje maravilloso.  Pero es un viaje que tiene que tener un destino claro y debe ser guiado por el faro del SENTIDO en la Crianza. Es importante tener una brújula y una bitácora que nos permita estar re-pensando el cómo lo estamos haciendo, cómo podemos retomar el rumbo y cómo podemos mejorarlo. Es un viaje en equipo, donde construimos camino. Así que el QUIERO muchas veces no aplica para todos. Un AMOR generoso, LA VERDADERA ENTREGA, no es tener a nuestros hijos felices ahora, es ofrecerles lo que NECESITAN para ellos aprender a ser felices… siempre.

 

 

Juanita Boada